PALABRAS QUEMADAS | Ed.20

KRAMP, PRIMERA NOVELA DE MARÍA JOSÉ FERRADA

Escrito por Natalie Israyy
Categoría: Palabras Quemadas 22 Creado: Domingo, 17 Marzo 2019 07:23

“Toda construcción era una suma de partes”.

Por Natalie Israyy

Kramp (2017) es una novela que rompe la línea de trabajo de la escritora nacional María José Ferrada y que ha sido, incluso, traducida al italiano. Ferrada es especialista en estudios de literatura asiática y destaca por la producción de literatura infantil. Asimismo, visita frecuentemente escuelas en todo Chile impartiendo talleres que estimulan la creatividad basándose en cultura nacional e intercultural.

Si pensamos en narrativa infantil, sus libros se proponen ante lectoras y lectores ávidos de ideas, de colores, de formas, de risas, de fantasías… De modo que Ferrada no solo propende con estos gustos, sino que sitúa, también, a muchos de sus personajes en contextos de violencia política e incluso, publicó El día de Manuel (2014), libro que vio la luz luego de que la autora viviera la experiencia de trabajar con un niño con autismo, convirtiéndose no solamente en una escritora de libros para la etapa de la niñez, sino también, para todo tipo de niñez.

Conocí a María José cuando tomé un taller de literatura infantil impartido por ella y que descubrí en la página web de la ahora inexistente Revista Intemperie. Allí ella nos habló de distintos formatos e intencionalidades por parte de los escritores adultos a la hora de plantear un libro para niños. Conocía a Maurice Sendak, Mempo Giardinelli, Leo Lionni, Wolf Erlbruch, entre otros. Se me abrió un mundo como cuando uno parte una fruta y logra ver su todo.

El cómo y por qué llegué allí tenía una razón bastante simple: ese año me tocó hacer clases a niñas y niños de quinto y sexto básico, lo que me resultó un problema ¿cómo entender a esos seres? ¿qué objetivos tenían/querían esas criaturas? ¿qué querían de mí y de mis clases? ¿cómo entender la mente de alguien de diez años?

Todo fue caótico, primero, porque me costó recordar mi propia niñez y reconocer qué quería a esa edad en los noventa jugábamos con tazos, hacíamos caso si un profesor nos retaba y daba indicaciones, nos golpeábamos entre todas y todos, buscábamos debilidades para burlarnos, nos poníamos a pegar stickers de la agenda Pascualina en los cuadernos, podíamos tirarnos libros del Ministerio por la cabeza e incluso una vez me enterraron un lápiz grafito en la mano. Si lo pensaba bien, éramos unos monstruos. Una construcción de partes difíciles de unir.

Pero, además, no siempre estaba en esa sintonía. Gran parte del tiempo la pasaba en la casa leyendo cuentos, novelas policiales de Agatha Christie, buscando libros que dijeran “para mayores de 12 años” y, así, sentir que transgredía todas las reglas existentes en el mundo de la clasificación etaria.

Asimismo, la niñez de la narradora de Kramp es sumamente distinta de la mía y de todo lo que mencioné. Los sucesos ocurren en el decenio anterior, en los 80 del sur de Chile. Acá no hay nombres, sino más bien, identificaremos a los protagonistas por sus iniciales: D. y M.

La niña, M. no va a la escuela. Logra escabullirse de esta responsabilidad para adquirir otra junto a su padre, D., con quien viaja por distintos pueblos vendiendo los productos marca Kramp, infalibles e indispensables. Evade también a la madre, sin inicial para reconocerla, constantemente, deprimida y alejada de la realidad de la misma niña. Lo que entenderemos mucho después.

La lectura de Kramp nos lleva por tránsitos inusitados. El primer narrador en tercera persona cambia luego a una voz narrativa que se convierte en una primera persona que lleva la cuenta de su vida. Pero no es el relato que se espera de la niñez. Da vuelcos que angustian y desesperan. Somos espectadoras y espectadores de sucesos que nos desconciertan. Sin embargo, todo cobra sentido después.

De alguna manera, la historia me recordó a otras dos novelas: Persépolis (2000) de Marjane Satrapi y La casa de los conejos (2008) de Laura Alcoba. Tal vez por la cercanía etaria con las niñas de las otras obras, por el momento histórico complejo por el cual atraviesa cada caso y la mirada de cada niña frente a sucesos que pasan delante de ellas, enfrentadas a la adultez de una manera inesperada. Por ello una de las frases que atesoro de la novela es: “Las cosas avanzaban de acuerdo con un mecanismo que no podíamos detener” (Ferrada 126).

Puede que algunos ya estén clasificando esta novela como perteneciente a la corriente académica de la postmemoria, que varios analicen el uso de las iniciales en mayúsculas, otros que vean elementos simbólicos allí en el paisaje o la función del cigarro en el desarrollo del personaje o qué sé yo. Las investigaciones dan para mucho, incluso para hacer que cualquier pie dé en la zapatilla de la Cenicienta, si así lo quiere el académico.

En cambio, me siento con poca propiedad para analizar con ojo de análisis literario esta novela. Tiene tantos trasfondos y superficies tan oscilantes que solo al final me quedó llorar un poco. Si todas nuestras vidas se crean con base a llegadas y despedidas, en transgresiones que son la evidencia de que, de cualquier manera, fuimos niñas y niños, que siempre estuvimos fuera de todo sistema, de toda adultez… nuestras historias pueden ser tan espectaculares y tan falsas como la marca del pie de Neil Armstrong en la luna o como la de una pequeña fumadora vendedora de productos Kramp.

Siempre agradeceré lo que aprendí en el taller con María José. Ahora soy consumidora permanente de libros ilustrados y literatura infantil. Hay de por medio un placer estético en la imagen, pero, además, en los relatos. Gracias a María José Ferrada aprendí más de la muerte que en los 24 años que tenía cuando asistí a su taller: quedaron para siempre anclados Selma de Jutta Bauer y El pato y la muerte de Wolf Erlbruch, con los cuales aprendí, respectivamente, a querer lo que hago y a aceptar la muerte como algo natural. Solo puedo cerrar este texto con un gran Gracias. Por la literatura infantil que no conocía… y por Kramp, que aún no sé cómo explicar.

Fuentes:

https://www.troquel.cl/maria-jose-ferrada-la-nueva-voz-de-chile/

https://www.eldesconcierto.cl/2017/12/03/kramp-de-maria-jose-ferrada-deja-vu-sin-respuestas/

https://culto.latercera.com/2017/04/04/maria-jose-ferrada-kramp/

BIBLIOGRAFÍA

Alcoba, L. (2008). La casa de los conejos. Buenos Aires: Edhasa.

Bauer, J. (2008). Selma. Salamanca: Cuatro azules.

Erlbruch, W. (2007). El pato y la muerte. Alicante: Barbara Fiore editora.

Ferrada, M. J. (2017). Kramp. Santiago: Planeta Chile .

Sarlo, B. (2005). Tiempo pasado. Cultura de la memoriay giro subjetico. Una discusión . Buenos Aires: Siglo XXI.

Satrapi, M. (2007). Persépolis. Barcelona : Norma .

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