PALABRAS QUEMADAS | Ed.19

Abracé la ¿muerte?

Categoría: Palabras Quemadas 19 Creado: Jueves, 14 Febrero 2019 07:23

Abracé la tierra de Omar Lara (Sello Editorial Universidad de Concepción, 2016) es un texto que tiene múltiples entradas, muchas de ellas interesantes, pero, a todas luces, ninguna es más atractiva que el poema “Los Suicidas”. Jaime Concha considera este poema como un “texto sobresaliente” y un “poderoso segmento” del libro. No puedo sino concordar con Concha. Se trata, sin lugar a dudas, de un poema brillante.

Omar Lara quiebra las expectativas del lector, desconcertándolo al tratar con una mirada cotidiana a los “suicidas”. Veamos: en el poema de Lara no aparecen sujetos desesperados, abusos de pastillas o alcohol, no hay enfermedades físicas o mentales, no hay crisis de primera magnitud (al menos no más de las que podemos encontrar en cualquier ciudad de Chile). Lara intenta representar, más bien, el día a día de los “suicidas”, quienes “conversan plácidamente/ se saludan […] van al bar preferido […] al correo postal”. Se trata de mujeres y hombres que carecen de un buen trabajo, extrañan relaciones estables o que brindan en medio de la noche, es decir, personas que, al fin y al cabo, no se distancian, mayormente, de cualquier habitante de Santiago, Concepción o Valdivia.

Es más, según Lara, y preocupados por su salud “[…] beben agua en grandes cantidades […] y se cohíben cuando una señora/ que apenas conocen/ le reprochan el consumo de sal/ el consumo de alcohol/ el consumo de amor”. En “Los Suicidas” encontramos a sujetos que se preocupan por su bienestar y que, en consecuencia, están preocupados por su futuro.

¿Qué hay, entonces, detrás del poema de Lara?

Tal vez se trate de “suicidas” atípicos que exploran nuevos acercamientos a la muerte. Podrían ser, también,  “suicidas” falsos que intentan engañar al oyente lírico. O, quizás, se trate de un intento de Omar Lara por naturalizar y, por ende, de poner en común un hecho que es mucho más usual de lo que parece indicar la creencia popular.

Los “suicidas” no son –parece decirnos Lara- entidades sufrientes, extrañas o caricaturescas provenientes del sótano de nuestra imaginación, sino gente que vive y sueña como cualquier otro; gente como tú o como yo que puede arrepentirse de cosas trascendentes o banales, como, por ejemplo, “[…] del exceso de sal/ del exceso de alcohol/ del exceso de amor”.

Para Lara, los “suicidas”: “[…] se baten a duelo […] se baten en retirada”. ¿No es eso lo que hacemos cada uno de nosotros? Algo así, supongo, en tanto caminamos para abrazar la tierra.

Revista Digital Estación de la Palabra | Ed. 19

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