PALABRAS QUEMADAS | Ed.19

La Estrella, El Cóndor y El Asesino

Categoría: Palabras Quemadas 19 Creado: Domingo, 17 Febrero 2019 07:23

Estrella distante, la novela gráfica de Javier Fernández y Fanny Marín, es un cover de primera magnitud; algo así como lo que hace Johnny Cash con “Hurt” de “Nine Inch Nails” o Los Tres con “Tú cariño se me va” de Buddy Richard, es decir, se trata de una reversión de un clásico. Fernández y Marín hacen, en mi perspectiva, algo similar: disponen de otra manera, reconfiguran los matices, reconstruyen una de las novelas más importantes de Roberto Bolaño.

Cuando conocí el trabajo de Fernández y Marín, debo reconocer que la idea me produjo emociones contradictorias. Me sedujo la posibilidad de combinar construcciones estéticas que me son muy queridas: la narrativa de Roberto Bolaño y el cómic. He pasado años navegando por la literatura del escritor chileno, intentando descubrir maravillas y quebrantos, pero, mucho antes de Bolaño, estuvo el noveno arte. Las posibilidades de una combinación de este tipo parecían, sin lugar a dudas, prometedoras.

No obstante, me generó incertidumbre la idea de ver gráficamente aquellos contornos, ciudades, personajes que había construido en mi cabeza a través de las distintas lecturas que había hecho de la novela publicada en 1996. Creo, pienso ahora, que me produjo una sensación similar a la de descubrir que Peter Jackson comenzaba las filmaciones de El señor de los anillos: mi Gandalf, mi Aragon, mi Arwen no coincidirían, pensaba entonces, con la representación de Jackson. Algunas expectativas se cumplieron, otras resultaron una decepción.

Ahora bien, tal como me sucedió con la película de Jackson, la novela gráfica de Fernández y Marín, tiene resultados desiguales en relación a mis expectativas. Las Garmendia son mucho más hermosas en mi imaginación, la violencia mucho más explícita y descarnada; pero, en cambio, la visión de Wieder, su frialdad y psicopatía, cumple y aún supera, la imagen que tengo en mi mente.

Ahora bien, estas aprehensiones son, en definitiva, banales. Todo se limita a si el trabajo de Jackson, Fernández y Marín es bueno o no. Y este último, claramente, lo es.

Aquí existe, desde luego, un elemento que resulta fundamental: Fernández y Marín mantienen el fuego bolañano, son fieles a su espíritu, pero, a su vez, introducen matices, variaciones, líneas de fuga respecto del original.

La novela gráfica está desarrollada por un guionista que conoce largamente la escritura de Bolaño. Fernández desarrolló una tesis doctoral sobre el diálogo de Bolaño con diversos autores norteamericanos, lo que lo obligó a una lectura acabada del autor de Los detectives salvajes. En este sentido, hay una enorme fidelidad al original, sin embargo, existen, también, modificaciones que importa relevar, como, por ejemplo, el inicio de la nóvela gráfica, que toma un fragmento que aparece de manera mucho más avanzada en la novela para destacar cómo Belano y Wieder compartieron el mismo barco –a todas luces metáfora de Chile- donde: “Él había contribuido a hundirlo, y yo había hecho poco o nada por evitarlo”.

Fernández y Marín toman, además, decisiones gráficas que fortalecen el trabajo  con los materiales del texto original. En primer lugar, que el libro esté compuesto en blanco y negro, pues proyecta no solo la idea del retorno al pasado, revelando acontecimientos sucedidos en un país triste, solitario y hostil. En segundo lugar, que la voz del narrador esté plasmada en letra imprenta, lo que nos evoca, de manera continua, que se trata de la adaptación de un libro. En tercer lugar, en la sutileza y elegancia con que exponen el horror. Estrella distante se podría prestar para una adaptación gore –e incluso snuff- sin embargo, los autores están más interesados en sugerir la violencia que en acabar las posibilidades de la destrucción.

Fanny Marín es una narradora gráfica que tiene la capacidad de manejar las velocidades de la prosa bolañana, empleando, hábilmente, la tensión narrativa. Es más, hay momentos en que hace crecer la obra de Bolaño. Prueba de lo anterior, es la sección “Trilogía de la violencia” donde cuenta las historias de Juan Stein, Diego Soto y Lorenzo/Petra. Marín opta en buena parte del texto por un estilo realista, sin embargo, modifica el trazo para contar la historia de Lorenzo/Petra, el que resulta mucho más caricaturesco, destacando la imposibilidad de contar, en clave realista, una vida extrema en la que se cruzan la desesperación, el dolor y el romanticismo de un artista homosexual que pierde sus brazos en medio de la dictadura de Pinochet.

El dibujo de Marín, sobrio, eficiente, a ratos soberbio, se ve fortalecido por un entintado que resalta las fortalezas del texto. Asimismo, destaca la composición de las páginas. Marín opta porque cada una de ellas sea funcional a las necesidades de la historia. Así, puede desplegar páginas tradicionales, divididas en cinco o seis viñetas, y otras apenas separadas por la disposición de los diseños. La libertad de la construcción supera, entonces, la utilización de una estructura reiterativa. De hecho, hacia el final de  la novela gráfica es posible encontrar una página en la que aparece el rostro envejecido de Wieder. El antiguo oficial de la Fuerza Aérea fuma mientras su mirada parece perderse en alguno de los abismos que construyó en su pasado. A partir del humo de su cigarrillo, se conforma un cóndor, el que, a su vez, se disuelve en la bandera chilena en la parte superior de la página.

Para cerrar, quisiera indicar la persistencia con que Fernández y Marín representan la cámara fotográfica de Wieder, y es que este detalle subraya uno de los componentes que más fortalece el terror que subyace en Estrella distante. La actuación de los agentes de la dictadura no fue improvisada sino que, mucho antes de que se derrocara al gobierno de Allende, se diseñó, preparó, identificó la mejor manera de exterminar el “cáncer marxista”. La primera representación de Wieder a cuerpo completo, con la cámara colgando en su pecho, las manos en los bolsillos de su chaqueta (que parecen ocultar un revólver, tal vez un corvo e incluso ambos), el rostro imperturbable ante la peor tormenta, anuncian la travesía por el dolor o, como dice Bolaño, el ingreso de la noche y su partida. 

Revista Digital Estación de la Palabra | Ed. 19

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