PALABRAS QUEMADAS | Ed.18

Pampa sangrienta, pistolas rotas

Categoría: Palabras Quemadas 18 Creado: Martes, 02 Octubre 2018 07:23

Capitán Garra. Los lobos del desierto es un trabajo de autor, es decir, responde de manera directa a las habilidades de José Gai. Si bien esta podría ser una afirmación de Perogrullo, adquiere cierta importancia al considerar que Gai, en su doble condición de pintor y escritor, es capaz de fusionar ambas disciplinas en la construcción de su primera novela gráfica, lo que no es menor en el noveno arte donde el texto se integra y disuelve en el dibujo y el entintado.

José Gai narra la historia de Joaquín García (más conocido como Capitán Garra), un militar chileno que operó de manera implacable en la Guerra del Pacífico. Tras intervenir en diversas operaciones bélicas, Garra cae como prisionero del ejército peruano. La tortura, el hambre y la abyección lo dañan hasta el punto de perder parte de su memoria. Solo un eco parece subsistir en sus recuerdos: Malebrán. Precisamente, la obsesión por encontrar a ese hombre misterioso constituye el motivo central de la búsqueda que emprende Garra en compañía de su aliado, el chino Lam.

Aunque el texto de Gai dialoga en buena medida con la novela histórica, debido a que Capitán Garra está situado en medio de los sucesos finales de la confrontación chilena contra Perú y Bolivia y, en consecuencia, son numerosas las alusiones a distintos hechos históricos como, por ejemplo, la batalla de Huamachuco, el reconocimiento de la propiedad de las salitreras abandonadas por parte del gobierno chileno, la presencia de personajes de la época (el “rey del salitre” John Thomas North entre ellos), lo cierto es que Gai adopta en su novela gráfica, fundamentalmente, el formato policial. En Capitán Garra existe un enigma -Malebrán- que mueve el desarrollo de la historia. A partir de la indagación sobre su paradero, Garra devela no solo las miserias y la podredumbre que existe en una fracción de los militares chilenos sino, también, su propio pasado, el que entrega el giro narrativo más interesante del relato.

Uno de los mayores riesgos para un pintor que se embarca en una novela gráfica es la tentación de engolosinarse con el dibujo, afortunadamente, eso no ocurre pues, desde la primera página, Gai pone su trazo al servicio de la narración. Como botón de muestra se puede considerar el momento en que Garra, postrado en una cama tras ser herido, comienza a evocar su pasado: Gai disuelve de manera progresiva la imagen de Garra hasta desplazarlo en las viñetas siguientes a diversos momentos de su pasado y, en especial, hacia el rostro de una mujer que, cuando comienza a volver de la inconsciencia, se ancla y transforma en el rostro de la hija del médico que lo tiene a su cuidado. Asimismo, es necesario destacar que el hábil uso de la luz y la sombra en un relato construido en base a blancos y negros, le permite delinear de manera poderosa el ambiente de la pampa decimonónica.

Capitán Garra. Los lobos del desierto constituye una de las apuestas mejor logradas en la historia de la novela gráfica en Chile, la que en tan solo diez años comienza a desarrollar su propio lenguaje en temáticas que abren nuevas posibilidades de contar y recrear relatos locales.