PALABRAS QUEMADAS | Ed.16

LOS BUENOS MUCHACHOS DE GUTIÉRREZ

Categoría: Palabras Quemadas 16 Creado: Viernes, 12 Enero 2018 07:23

We like to watch you laughing,

You pick the insects off plants

No time to think of consequences

Kids, MGMT

Sus ojos son grandes, tiene las cejas pronunciadas aunque no muy abundantes. Su nariz, si bien respingada, termina en punta roma y desde su elevación, da paso a una boca bien delineada, no muy gruesa ni muy delgada, tal vez mínima frente al resto del rostro. Usa el cabello corto, “como niño”. Es Constanza Gutiérrez (Castro, 1990) en una de las fotografías que de ella circulan en la web. Gutiérrez es parte de la joven camada nacional, de quien este año se publicó su segundo libro, un compilado de cuentos titulado Terriers (2017, Editoriales Hueders / Montacerdos).

Tanto en su primera novela corta de 2014, Incompetentes (Ediciones La Pollera), como en los siete cuentos de la última publicación, Gutiérrez reivindica la niñez y la juventud usando voces narrativas que hablan desde esta. El rechazo al adultocentrismo es evidente. Y gusta.

Licenciada en Lengua y Literatura, se adjudicó en 2011 el premio Roberto Bolaño con el cuento “Arizona”, el que se encuentra dentro de Terriers. Si hay algo que destaca de lo evidente –que es la voz de la niñez y la juventud–, es la descentralización. En las historias Santiago no es Chile, es un lugar absolutamente prescindible, y la provincia, aún a su ritmo, se torna interesante, velada.

Lo otro que llama la atención es que, dentro del mundo de la crítica, Gutiérrez no ha sido del todo descubierta, aunque publicaciones como La Tercera, Paula, paniko.cl y el desconcierto.cl, entre otras, destacan la prosa de la joven escritora como desprejuiciada, sin pretensiones narrativas, humorística, de historias violentas y entrañables, de escritura descomplicada, de pluma graciosa… Ante tantos buenos calificativos, dan ganas de leerla.

Gutiérrez da voz a la alteridad: niñez, juventud, provincia, género. Realiza una especie de escáner a la crianza de los niños chilenos, a los prejuicios impuestos; los mismos que destaca como aquellos que la hicieron detestar el constructo de “mujer” y ser, al decir de ella, una niña machista:

Nada de lo que veía a mí alrededor ayudaba: en los scouts, los hombres tenían las actividades divertidas, jugaban mucho más, mientras las niñas llenábamos un cuaderno, que nosotras mismas habíamos forrado con género, con dibujos y mandamientos. En clases, ser graciosa estaba mal visto. No había otra niña en mi curso que interrumpiera la clase con un buen chiste, eso era algo muy feo: las mujeres no interrumpen, no hacen chistes. Hombres sí, muchos lo hacían. (Gutiérrez, La Tercera)[i]

En “Incompetentes” quien narra es una muchacha, Laura. Situada desde el colegio, el que entre varios se han “tomado”, su relato se concentra en la descripción de personajes y sucesos que marcan el ritmo agotador de la rutina de estos estudiantes, ineptos para los deberes y para relacionarse entre sí. Asimismo, en el cuento inaugural de Terriers, “Chiquita linda” (disponible en http://hueders.cl/wp-content/uploads/2017/07/Interior_Terriers_5-19.pdf), habla la voz de una niña que acompaña a su madre a la fiesta de La Tirana. Sin duda alguna, son las voces narrativas femeninas, alternas, las que componen la mayoría de las historias.

Dos cuentos son la excepción, “Arizona” y “No te vayas dentro”. En estos, un niño y un adolescente, respectivamente, narran desde su propia problemática el ser hombrecitos en medio de la idiosincrasia nacional, de la crianza machista, de los enjuiciamientos familiares y la discriminación. Es el gran problema de ser “otros”. Mientras el protagonista de “Arizona” sobrelleva la pérdida del único lugar en el pueblo para jugar a la pelota y el personaje principal de “No te vayas dentro” sufre por un amor que lo desdeña en medio de la despedida a su abuela, se fraguan, además, los imaginarios machistas chilenos que apuntan contra ellos, los que juzgan a estas voces “masculinas” que emergen de los cuentos[ii]

Insisto en la idea del escáner. A través de él, Gutiérrez diagnostica a la sociedad del “terrier” promedio nacional.

Leer a Constanza Gutiérrez me volcó hacia la propia niñez. Me arriesgaría a establecer que la escritora no pretende evocar ni ser nostálgica y, sin embargo, lo logra. Se me agolpan en el recuerdo, ahora, el tetris y el View Master con las teleseries clásicas de TVN de los años noventa, la música electrónica que usaban en los gimnasios, los paseos por la Plaza de Armas creyendo que era el mejor panorama de un sábado por la tarde, las peleas a combos con los compañeros, las patadas antes de entrar a la sala, el chicle compartido con la mejor amiga, el coqueteo estúpido con niños que se creían hombres mayores porque la vida en la población les había enseñado a ser así; los recreos jugando con tazos, la tomada de manos en círculo aferrados a una batería para darse la corriente y la voz de mi madre repitiendo que dejara de hacer esto o aquello y que, por favor, fuera “señorita”.

Gracias Constanza por esta restitución de la niñez en la literatura. Por esta actualización de la literatura. Por la verdad de nuestra generación.

 

 


Bibliografía

Gutiérrez, Constanza. http://www.latercera.com/noticia/constanza-gutierrez-fui-una-nina-machista/. 20 de 01 de 2017. 2017.

—. Incompetentes. Santiago: La pollera ediciones, 2014.

—. Terriers. Santiago de Chile: Editorial Hueders / Montacerdos, 2017.

 

Notas

[i] Este extracto del documento “Fui una niña machista” generó varios comentarios por parte de lectores de La Tercera. Algunos de ellos atacan con ferocidad y de forma enceguecida a la escritora, tratándola de lesbiana,  usando este término a modo de insulto. Este mismo hecho deja en evidencia la actitud prejuiciosa y machista de la sociedad y el escaso o nulo respeto hacia la alteridad, sea esta de cualquier índole. 

[ii] Sugerencia para escuchar: Me llamo Sebastián, las canciones “Hormonas”, “Niños rosados” y “Adolescente con espinillas”. Sumar Kids de MGMT y Good habits (and bad) de Saba Lou, la canción que cierra cada capítulo de la serie Clarence, de Cartoon Network.