PALABRAS QUEMADAS | Ed.14

ROSARIO ORREGO | Agencia y gestión cultural femenina

Escrito por Inés Hortal Sandoval
Categoría: Palabras Quemadas 14 Creado: Lunes, 03 Julio 2017 07:23

Agencia y gestión cultural femenina.

Agencia y gestión cultural femenina.

 

Rosario Orrego de Uribe, mujer y madre, poeta y novelista, considerada mujer ilustre de Hispanoamérica, gestora y agente cultural; una mujer que revolucionó espacios intelectuales, no solo en la ciudad de Valparaíso, donde llegó a vivir en el año 1853 siendo muy joven y viuda, sino una mujer que cautivó a los intelectuales de la época con su poesía y prosa, y que agrupó a los más importantes intelectuales y políticos del periodo en la Revista de Valparaíso, de su dirección, en su segunda edición que corresponde al periodo de 1873-1874. Nació en Copiapó en 1834. Como la mayoría de las niñas de la época recibió educación en el hogar, de acuerdo con la educación que por aquella época recibían las niñas de situación acomodada, tuvo su primera aproximación a las letras, sin duda alguna, con los clásicos. Se casó con Juan José Uribe, con él tuvo cinco hijos: Rejina, Ángela, Laura (quien se convirtió en monja), Luis y Galo o Héctor (hijos registrados según Mauricio Pilleux en Genealogía de Familias Chilenas). Este último registra descendencia, se casó con María del Carmen Manterola Ojeda y tuvieron una hija llamada Rosario. Se casó en segundas nupcias con Jacinto Chacón Barrios, profesor, abogado, escritor, diputado y creador del Liceo de Valparaíso, fundador junto con José Victorino Lastarria de la Academia de Bellas Letras. Con Jacinto Chacón tuvo 4 hijos: Julio Aníbal, Julio Evaristo, Elvira y Concepción. Todos ellos fallecidos a temprana edad sin descendencia, a excepción de Julio Aníbal que se casó con Laura Rosa Jara y tuvo un hijo llamado Julio Elías Evaristo Chacón. Rosario Orrego falleció el 21 de mayo de 1879, el mismo día que su hijo se encontraba en el suceso histórico de La Esmeralda.

La figura de Rosario Orrego de Uribe emergió en el escenario porteño de Valparaíso con su incursión en la novela y en la prensa del siglo decimonónico. No hay mujeres que se dediquen a la narrativa y las que lo hacen, escriben bajo seudónimos, ocultando la autoría:

 

[…] en la segunda mitad de este siglo se observa el surgimiento de mujeres autoras en Chile y América Latina a la luz del despliegue de la prensa, que aun cuando no forman un grupo significativo en los campos literarios en constitución, si escenifican el importante pasaje de la lectura a la autoría femenina pública. (Arcos 30)

 

En la Revista La Semana aparecen sus primeras obras como: “A las Niñas” donde firma bajo el seudónimo “Una Madre” que es publicada en el número 10 de la revista (Pág. 154-156) con fecha Julio 23, de 1859. Posteriormente aparece en el Num.11 con “A mi pluma” y la revista la consigna como “[…] la misma autora de Valparaíso que escribió “A las Niñas” en el número pasado”, esta publicación fue hecha en Julio 30, del mismo año. Como se puede apreciar la autoría de Rosario aún estaba bajo una autoría no declarada. Rosario Orrego publicó también en diversas revistas de la época como: las Revistas de Santiago, Revista de Sudamérica y la Revista de Valparaíso, esta última bajo su dirección, como ya se mencionó anteriormente.

Rosario Orrego publicó las novelas Teresa, Alberto el Jugador y Los Busca-Vidas. Tanto Alberto el jugador como Los Busca Vidas los editó en la revista que ella misma dirigió, la Revista de Valparaíso. Además, se suma a esto su producción poética en la cual refleja su interés por la mujer, la familia y la patria. En 1873 se hace cargo de la Revista de Valparaíso, la que definió como una revista cultural de publicación quincenal, donde son publicados connotados políticos y hombres dedicados a las letras. La Revista de Valparaíso es presentada por Carol Arcos de la siguiente manera:

[…] una segunda publicación periódica de importancia en este periodo es la Revista de Valparaíso, órgano publicado desde 1873 a 1875 bajo la dirección de Rosario Orrego Castañeda (de Uribe) y mediante la imprenta de “El Mercurio”. Su importancia radica en el hecho de que a partir de ella es posible distinguir un nuevo momento en el ejercicio de la opinión pública por parte de las mujeres y la puesta en escena de una autoría descubierta, es decir, una publicación exhibida dada por la exposición del nombre legal de las autoras. (Arcos 32)

 

Rosario Orrego no solo se dedicó a la prosa, su poesía es generosa y admirada por los intelectuales de la época. Escribe Vial Correa (1995):

 

Doña Rosario excedía en originalidad, aunque parezca imposible, a su marido. Copiapina de comentada belleza, novelista (Teresa, Alberto el Jugador, Los Busca-Vidas, etc.), poetisa, colaboradora de varias publicaciones y directora de una: La Revista de Valparaíso, a tales actividades añadía la de médium en el círculo espiritista de don Jacinto y Eduardo de la Barra. Tuvo también un salón literario, que frecuentaban el futuro senador y canciller Adolfo Ibáñez, entonces juez de puerto y el célebre escritor peruano Ricardo Palma, cuando estuvo exiliado en nuestro país. (Vial Correa 30)

 

La primera novela que escribió Rosario Orrego fue Alberto el Jugador, una novela de costumbres publicada en 1861 en La Revista del Pacífico, entregada por folletines. En esta revista la publicación apareció como Alberto el jugador. Novela que parece historia. Posteriormente aparecerán Poemas de Una madre también publicados en la Revista del Pacifico en 1860, en el tomo 2, junto a Mercedes Marín del Solar. La novela Alberto, el Jugador nace como folletín, los que, según Arcos: ‘iban diseñando lectores y lectoras ideales con un fin didáctico que buscaba dirigir las conductas tanto privadas como públicas’ (Arcos 37). Prosiguió la publicación de Los Busca-Vidas (Orrego 1863), novela inconclusa, también publicada con el mismo formato, por entregas en la Revista Sudamérica. Esta novela además fue publicada en la Revista de Valparaíso. Es interesante destacar que en Teresa, otra de sus novelas, publicada por entrega en la Revista de Valparaíso, nos vuelve al tema del patriotismo, sacrificio, y amor a la Patria. Para Arcos la novela folletín otorgo a las escritoras “[…] una cierta unidad de escritura y voluntad de estilo, es decir posibilita la inscripción de, por así llamarlo, un foco de expresión manifiesto en cada una de las obras que se les designen” (Arcos 40).

Rosario Orrego se inscribe, también, como un agente activo de la nueva identidad nacional, aporta al proyecto de nación como lo hicieron también otras mujeres ilustradas, que a través de distintos espacios culturales supieron expresar a través de la palabra. Así, emerge una nueva mujer que sería y tendría un rol activo en cuanto a los espacios de participación ciudadana. Ser reconocida como la primera novelista chilena y la primera académica son hechos que la posicionan como una de las mujeres más destacadas del periodo. Su aporte a las letras chilenas, un hecho notable, fue reconocido de inmediato por su grupo de pares. Este reconocimiento fue hecho en vida a través de las mismas publicaciones de los intelectuales que escribían en la revista. Fue admirada como mujer, madre y por su notable capacidad intelectual y por su gestión cultural en pos del progreso cultural y letras  de la ciudad de Valparaíso.

 

Bibliografía

 

Arcos, Carol. "Musas del Hogar y de la Fe: La Escritura Pública de Rosario Orrego." Revista Chilena de Literatura, N° 74. Apr. 2009

Osvaldo, Ángel, Taborga, Joaquín y Zamora, Catalina. Rosario Orrego 1831-1879 Obra Completa. Editorial "La Cálifa", Diciembre 2003.

Vial Correa, Gonzalo. Arturo Prat. Santiago: Andrés Bello, 1995.  

Revista de Valparaíso. Tomo I: 1873 (Números del 1 al 12), Valparaíso.

Revista de Valparaíso. Tomo II: 1874 (Números del 13 al 2), Valparaíso.

 

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